Cuantas veces te has percatado de las millonarias formas de aprender cada instante, cada día a nuestro alrededor se forman los maestros a través de tantas experiencias se nos manifiestan las lecciones y muchas de las ocasiones no nos damos cuenta o simplemente no precisamos de esa información. Por eso estoy convencida que tenemos que estar listos para recibir el conocimiento que se nos presenta como enseñanza en sus múltiples maneras; en ocasiones he llegado a pensar que hasta tenemos que invocar la ilustración como una forma de abrir el camino al conocimiento...de alguna extraña manera llega el libro, el maestro, la canción, el salmo, el viento, el sol, el río todo a nuestro alrededor es abundante en sabiduría en enseñanza.
Cierta ocasión tomé un libro de nombre Siddhartha (Hesse,Hermann); recuerdo que en cuanto tomaba el libro era como una pastilla para conciliar el sueño no sé porque extraña razón solía quedarme profundamente dormida entrando a la primera parte y sin poder salir de ahí duré 7 años en promedio en estar lista; y siendo honestos no era personal, hasta hoy entiendo su lección estaba reservada para mí en un tiempo en particular, puesto que en este tan maravilloso libro que tanto había postergado en unas cuantas horas había devorado sus hojas una tras otra sin poder parar de leerlo. En dicho libro encontré que nosotros los seres humanos nos desgastamos en la búsqueda del placer y el reconocimiento y sin imaginar siquiera que una vez que lo obtienes sigues siendo tan vacío incluso mucho más que cuando no poseías nada. Siddharta tuvo un sueño que resumiré a continuación: "En una jaula de oro, Kamala (la maestra en amores de Siddhartha) poseía un exótico pajarillo cantor. Soñó con ese pájaro. De madrugada el pájaro se encontraba en silencio, lo que llamó su atención, pues siempre cantaba a esa hora; se acercó y vió al pequeño pájaro muerto en el suelo de la jaula. Lo sacó, lo acarició un momento entre sus manos y enseguida lo arrojó a la calle: en ese mismo instante se asustó terriblemente y sintió que el corazón le dolía tanto como si con el pájaro muerto hubiera arrojado todo lo bueno y valioso de su vida. Al despertar se sintió invadido por una profunda tristeza. Toda su vida pasada le parecía sin valor y sin sentido. No le había quedado nada viviente, nada que poseyera la exquisitez, nada que mereciese la pena guardar. Se encontraba sólo y vacío. Como un naufrago en una playa desierta.
¿Cuantas veces nos hemos sentido así? perdidos, vacíos, aislados aunque estemos rodeados de personas; incluso dueños de todos los placeres; viejos, cansados y sin fuerzas?... ¡y es entonces que surge la revelación...! es necesario efectuar un cambio! es necesario apoderarte de nuevos recursos que le den orientación a tu vida, un sentido y si te fijas seriamente, hay algo a lo que te has resistido tanto tiempo como 7 años...un cambio emergente en tu existencia que haz postergado. Algo que incluso siempre secretamente haz anhelado y no te atreves por miedo. En ocasiones al que dirán, tal vez a que porvenir te espera, y cuando analizas bien contestas tus interrogantes y es ahí que entiendes que tu cajita de confort se ha convertido en una daga filosa que está apunto de aniquilarte.
La trascendencia del ser humano surge de adentro hacia afuera, cuando admites con misericordia lo pequeño que eres, lo débil que eres, incluso que necesitas ayuda de los demás en muchos de los procesos cotidianos de tu existencia. Es cuando estás listo para aprender la lección sin ego, sin etiquetas, sin juicios. Abierto solo para recibir de lo bueno que hay, estas listo para recibir lo bueno a través del amigo, el hermano, la naturaleza, en fín; todo tu entorno. ¡Todo puede ayudarte y en un tristras...!¡ Zumbaaa...! se efectúa el cambio que tanta falta te hacía e inyecta de nuevo vida, nuevas energías, y fé a toda tu existencia.
Haz despertado.

Muy buena reflexión y te leí también el post del las 7 claves del monje que vendió su Ferrari muy buen resumen todo muy bien analizado. Gracias por tus conocimientos un saludo
ResponderBorrarGracias. Es un honor y con mucha humildad agradezco tu comentario e incluso me incentiva a escribir nuevamente��. Saludos.
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